La historia de Jesús y la mujer samaritana refleja el poder del testimonio. Esta mujer tuvo un encuentro que transformó su vida, y de inmediato fue a contárselo a otros e invitarlos. Ellos fueron tan impactados por su testimonio que sintieron la necesidad de ir y ver a Jesús por sí mismos. Cuando fueron y tuvieron su propio encuentro con Él, también creyeron.
Todo eso sucedió porque una mujer compartió lo que había vivido e hizo una invitación personal.
Ese es el poder de una invitación personal.
Cada año, las organizaciones invierten millones de dólares en mercadeo, publicidad y toda clase de estrategias para invitar a las personas a “venir y ver” lo que tienen para ofrecer. Pero los estudios demuestran que la recomendación personal sigue siendo la manera más efectiva de transmitir un mensaje. Nada ha sido, ni será jamás, más poderoso que el testimonio y la invitación personal.
En Vintage, vuelve a ser algo personal.
La Iglesia no necesita mercadeo costoso, estrategias llamativas ni artificios para compartir el evangelio de Jesús. La Iglesia siempre ha crecido por medio de la predicación de la PALABRA, el TESTIMONIO de las personas y el PODER del Espíritu Santo.
Esta Iniciativa de Invitación es sencilla. Se trata de que cada persona, joven o adulta, que ha tenido un encuentro con Jesús y ha sido transformada por Él, responda de la misma manera que la mujer samaritana. Ella fue de inmediato a contar lo que Jesús había hecho en su vida e invitó a otros a venir y conocerlo por sí mismos.
Ella invitó. Ellos vinieron. Jesús hizo el resto.
Y ahora nos toca a nosotros.

